3 de mayo de 2010

Lluvia de Mayo



Me parece que el amor debería hacer lo que hacen los atunes, nadar en el agua. El amor se muere un rato después de ser pescado. A los atunes los cogen y empiezan a moverse como locos. Así éramos nosotros, pero ya estábamos muriendo. (...) Un atún parece que está más vivo que nunca cuando está a punto de morir.





¿Y así hará el amor también? Renqueante, intentando salvarse cuando ya no hay salvación posible, intentando coger aire cuando no hay de donde cogerlo, intentando, intentando... para nada, ya la muerte está ahí, ya lo coge, ya se lo lleva...





Por una vez voy a pensar que alguien está intentando sobrevivir al peso de sus propias elecciones. Que no hemos acertado. ¿Somos raros por equivocarnos? ¿Cuántas veces puede una persona equivocarse? No sé si hay un número de errores establecidos para saber si alguien ha fracasado.
...pero no debería haberlo, no? Debería haber, cuando se gastan todas las segundas oportunidades, una tanda de terceras y otra de cuartas... que el Fracaso con mayúscula, así, irreversible, es demasiado grande como para asumirlo, como para dejar que sea nuestro compañero de viaje.











Si tuviéramos dos vidas, entonces sí podríamos gastar una en pedir perdones.