27 de agosto de 2010

Controlar la razón




El tiempo me avisa de que me queda poco, el tiempo me pisa los talones,
el tiempo aveces es tan ambiguo...odio la ambigüedad, pero me encanta ver el tiempo pasar.
En cambio cumplir años me produce pavor,  supongo que será por mi miedo a la imperfección, aún así me seducen los recuerdos, la gente que pasa por mi vida y que aún siguen en ella, verlos retratados en fotografías durante toda una tarde hasta que llegada la noche tenga iluminar la habitación. Ojalá todos esos recuerdos volvieran a cobrar vida, ¿cuántas veces me lo habré deseado a mi misma?
Me quedo como seducida ante los retratos, pensando en el tiempo acontecido y que me gustaría que volviera a transcurrir.
Pero despierto y todo sigue igual que hace unos minutos, me vuelvo a reclinar en la cama con el ventilador en marcha resistiéndo el fuerte calor, doy vueltas pero no consigo dormir, el tiempo pasa muy despacio y más con el bochorno que está haciéndo estos días. No dejo de quejarme y de respirar fuerte, sólo se oye el fuerte ruido del ventilador, mientras en mi casa sigue dominando el silencio.
 Ahí es cuando comienzo a pensar y a pensar. Y aveces no soy capaz yo sóla de controlar la razón. Ella se adueña de mi. De lo que es correcto e incorrecto, si debo orientarme por lo que siento, o son meros impulsos, y ¿esos impulsos a que se deben?
Aveces ya nosé que es lo que realmente me hace feliz, conseguí encontrar a la persona que construyó el camino para que yo aprendiera a serlo, solamente disfrutando de los placeres de la vida, algo dificil para una persona con tendencia depresiva, pero él con su sencillez lo logró.
Pero por lo visto mi afán por la perfección me distancia de ti.

El tiempo me dirá que es lo que merezco de ti.