5 de febrero de 2010

EL HUECO DE LA ESCALERA APRIETA...


Cuándo una vez me dijeron que no era capaz de desenvolverme por mi misma, que necesitaba vigilancia y que mis impulsos traerian más problemas de los que ya tenía, idee el plan de la pirámide.
Todo arriba se ve mucho mejor, se respira un mejor aire, pero cuando estás abajo no hay quien aguante el hervor que puede cocerse ahi adentro.
Hay dos alternativas, coger la escalera para notar poco a poco esa brisa, o seguir con toda esa gente aglutinada. Si mucha gente caia dia tras día, pero otra seguía intentando subir, incluso en mis libretas dibujaba las pirámides. Hubieron días donde pude sentir el cielo, pero también tuve caídas mortales.
Hoy situada en la escalera, de la que no me quiero soltar me pregunto cuando llegaré a estar en esa cima, por qué es todo tan complicado, o por qué se me  enreda todo tanto. Mi vida parece un camino lleno de obtáculos, o es que se trata de eso. Pero las ganas de llegar a la cumbre hace que mi calma se agote.
El dia que llegue supongo que será el fin del juego.