19 de agosto de 2011

SENTIR QUE LA VIDA SE ME VA CONTIGO.




Hacía tiempo que no me sentía así, que no me despertaba con estas ansias de devorar el mundo, que no dormía tan plácidamente siendo testigo dónde sólo tú eres el protagonista de mis películas fantasiosas.
Hacía tiempo que no daba los buenos días con una sonrisa de oreja a oreja a mi madre y que no le transmitía ese deseo por salir y no agachar la cabeza ante una dificultad, por muy fea que fuera.
Hacía tiempo que no me sentía tan coqueta cuando me miraba al espejo...
Sí, me han enamorado. Hacía unos seis meses que no me sentía así o quizás más tiempo.
Echaba tanto de menos sentirme así...

El de despertarme y que lo primero que viera fuera a la persona que juega a tus espaldas con tus mariposas,  las mismas que sientes cuando lo tienes a tan sólo tres centímetros de tu boca. Sentir que te acordona por la cintura y que su mano llega hasta tus senos con tan suma delicadeza, que lo único que quieres en ese momento es que todos los relojes que existen en esa habitación dejen de funcionar, que en las calles lo único que impere sea el silencio, ya que lo único que quieres es perderte con él entre las sábanas...

El amor me hace sentir viva, hace que huela la vida de otra manera totalmente diferente, cuando normalmente lo único que siento por ella es impasibilidad  e incluso antipatía. Hace que sea persona, que mire a mi alrededor con la cabeza alta, con una esperanza de que todo lo negro puede cambiar a un gris en pocos segundos. 
Cuando estoy enamorada desearía que el sol nunca abandonara mis días y poder aprovechar cada centímetro de su piel...

Echarle de menos y estar pendiente del teléfono como si fueras una quinciañera cuando estás más cerca de los treinta. Sentir que lo pierdes que los lugares dónde coincidisteis por casualidad, dónde os amasteis ya no existen. Que sales a la calle a buscarlo y tus ojos sólo ven parejas demostrando lo que tú quieres demostrarle a él, oliendo la vida como pudiste hacer hace un tiempo gracias al amor, pero que en estos momentos te sientes tan pequeña que no puedes ni hablar. 
Sí aveces el amor duele tanto, tanto.
Sentir que me falta aire porque ya no lo tengo como antes, que mi histerismo acelera a medida que lo días pasan y su pasividad aumenta. Indiferencia, sentirte anulada, pasar de sentirte viva a estar en la plena oscuridad....

Asi es como uno se da cuenta que esas mariposas emprenden un viaje desde uno mismo hacía un gran jardín llamado amor, dónde aparte de miradas, besos, pasión, confianza... Hay VIDA.





Hago una pequeña apreciación este texto lo escribí pensando en una persona que sí que lo quería que sentí por el todo lo que aquí queda plasmado, pero él en cambio me hizo daño me causó dolor en reiteradas ocasiones, mi dignidad no existía, cuando nos mirabamos en el espejo, yo no existía solo lo miraba a él, SOLO ERA ÉL.
Me eclipsó, pero yo por lo visto a él no...
Se llamaba Roberto, y lo digo en pasado porque desde hoy ha muerto para mi.
Pero estoy ilusionada porque he cerrado una puerta, pero hay una ventanita que nosé porque tiene algo que me gusta jejeje...