25 de diciembre de 2010

El año de Robyn.






Robin Miriam Carlsson, Robyn, es la artista pop contemporánea más importante de Suecia. Cantante y compositora, en el pasado ya conoció las dos caras de la fama. Como parte de la factoría de Max Martin ?productor de los primeros éxitos de Britney Spears?, experimentó el éxito mundial a finales de los noventa, seguido de una baja por agotamiento y un posterior fracaso comercial. En 2004, quiso dar un giro colaborando con unos entonces desconocidos The Knife. El rechazo de su discográfica acabó en ruptura, lo que marcó definitivamente su carrera.
Desde entonces, autoedita su música en su propio sello, Konichiwa Records, y negocia su distribución multinacional de un modo que le permite controlar cada uno de sus movimientos musicales y estéticos. Así consiguió que su fabuloso cuarto álbum, Robyn, llegase a ser lentamente un éxito de ventas internacional, estableciendo un interesante precedente de independencia dentro de la industria. Las unánimes alabanzas de la crítica le aportaron su actual estatus como la estrella del pop de culto que puede gustar a los aficionados al rock.

El particular lanzamiento del disco desafía todas las normas lógicas de promoción. "El público ya no se relaciona de un modo natural con la música pop como antes porque la industria creó a mediados de los noventa un modelo del que está costando deshacerse. Creo que el marketing de este disco es más orgánico, real y honesto", explica. Single a single, Robyn ha conseguido hacerse omnipresente en los entusiasmados medios musicales durante los últimos 12 meses. La bajada en las ventas era esperable de este suicidio comercial, y no parece preocuparle. "No intento ser una estrella del pop mainstream. Adoro el pop, crecí con él y es lo que sé hacer. Pero tener el control sobre lo que hago es más importante que vender discos",  aclara.


La postura antisistema de Robyn queda aún más patente cuando se intenta contextualizar Body talk, un álbum entregado por entero a las pistas de baile, terreno que dominan artistas como Rihanna o las producciones de David Guetta y will.i.am. "No tengo una opinión sobre eso. Me estás hablando de música supercomercial", protesta. "La música de baile es parte del pop, está claro. Pero hay otras cosas excitantes en las que el pop no trata de copiar, sino de abrirse un hueco en las listas mezclándose con el underground. Y no hablo de Lady Gaga, sino de artistas como M.I.A. o The Knife. Como cuando yo era una niña y veía cómo Neneh Cherry tenía éxito siendo ella misma y siendo supercool, o cómo The KLF pasaba de ser un proyecto artístico a vender millones de discos".



Relativizar la importancia de las ventas en un momento en que no paran de bajar y centrarse en cultivar una base de fans entusiastas no es una estrategia novedosa para artistas indies, pero sí para una artista de pop supuestamente comercial. "Cada vez más, el público escoge sus propias fuentes de información. La mayoría de discográficas ya sabe que las cosas están cambiando. Yo quiero demostrar que es posible comunicarse con el público de un modo natural y seguir siendo una artista accesible", asiente. De momento, ha conseguido ser la estrella pop más excitante y personal de este año. Su pequeña revolución debería convertirse en el modelo a seguir para disfrutar de un futuro mucho más interesante que el presente.





Que 2010 ha sido el año de Robyn, de 31 años, lo demuestra la dificultad de conseguir audiencia con ella. "Me he pasado el año grabando o de gira", se excusa por teléfono desde Gotemburgo. Esa carga de trabajo se resume en los 21 cortes de un álbum, Body talk, publicado en tres volúmenes, que contiene varias de las mejores canciones del año y en el que se muestran las dos caras de su universo: el amor en todas sus fases como motor existencial (Dancing on my own, canción del año según The Guardian, o Indestructible) y el individualismo agresivo provocado por la incomprensión (Don't fucking tell me what to do, U should know better). ¿Quién es Robyn en realidad? "Ambas, por supuesto. Soy complicada, como todo el mundo. Las cosas no son tan simples", explica.



I Blame Coco feat. Robyn - Caesar

I BLÅME COCO | Myspace Music Videos