27 de enero de 2013

Amor - dazado

Nada.
Ni un sorbo de jodida autocomplacencia.
Dos manos vacías
y un hombre atrapado
entre ellas.

Asi te veo, cuando me follas con rabia,
así me abraces desnudo,
así me revientes sin mirarme,
y después, cuando ya respiras,
te oigo pensar en ti.

Déjame a mi mi cuerpo,
que me escuece el alma si me tocas.

Fuente:
HARRESIAN ZULO