23 de octubre de 2009

Querida amiga.

Hay veces que por desgracias de la vida sin quererlo te despiertas en un centro hospitalario dónde te informan que sufres un trastorno alimentario, por el cual debes pasar un tiempo ingresada con vigilancia, porque no se fian de lo que puedas hacer, y al cabo de una hora te das cuenta de que tu tampoco te fias de ti misma.

Cuando sales de todo ese embrujo que conlleva esa maldita enfermedad, "mi querida amiga" y ves que alguien de tu entorno comete tu misma equivocación y tiene que pasar por lo mismo que pasaste, duele incluso más porque piensas que podrías haberlo evitado.

Odio esta enfermedad, odio todo lo que la rodea, aunque en parte siga vinculada a ella, la detesto.
Por que lo único que hace es abrirnos un baúl de falsas esperanzas dónde encuentras todo lo que una mujer con ganas de adelgazar anhela, comida basura=vomitos=delgadez inmediata=vida maravillosa.
Evidentemente no encaja con el ritmo de vida, y menos con tu cuerpo que es al que mas tenemos olvidado, aunque suene contradictorio.

Sólo espero que esta persona salga adelante. Porque sé por lo que estás pasando, aparte de que yo lo tenga más fácil que el resto yo hago el esfuerzo de entenderte aún más, no nos conocemos en persona y ni hace falta para que me preocupe. Cuidate y a luchar contra ella!