5 de noviembre de 2009

esperándo en la cola...

Nunca llegué a tener tan presente como lo puedo llegar a palpar en estos momentos la trascendencia del dinero. Ahora mismo sería capaz de comprar mi felicidad. ¿Algo material es capaz de otorgarme más plenitud satisfactoria que algo espiritual? Ahora mismo si, porque me falta todo, menos la posibilidad de ser feliz mediante el dinero, cosa que desprecio y no tolero.
Qué asco de mundo y de gente.